Asuntos públicos. Son temas que a todos conciernen, cualquiera sea el país en el cual nos desenvolvamos.

Uno de los factores que llevó a Venezuela a la actual situación fue la antipolítica.

Ciertamente, algunos políticos connacionales, con su conducta, facilitaron la labor, pero alguno de los medios de mi país, con vocación suicida, se encargaron de exacerbarla.

Desde mediados de los años ochenta en adelante, ellos y sus compañeros de ruta –buena parte de la dirigencia empresarial y alguna intelectualidad- se dedicaron con vocación digna de mejor causa a proyectar la imagen de que todo lo que oliera a política era inconveniente. El país requería a un gerente o -por qué no- a un militar.

En esa Venezuela previa al chavismo, uno observaba estupefacto como la dirigencia política en el Congreso, bien desde la Comisión de Contraloría, bien desde cualquier otra atalaya, tildaba de corrupto a todo el que se le ocurriere, pero eso sí, sin ocurrir ante los tribunales a los fines que se dilucidara su acusación. Total, la responsabilidad que ellos podían acordar no era de carácter penal; ésta correspondía a los jueces.

Fueron contadas con las manos las imputaciones parlamentarias que terminaron en condena penal. Contadas. Pero eso sí, la reputación de la persona acusada que no fue condenada penalmente, a los ojos de la opinión pública, quedaba mancillada.

Como digo, ciertamente los políticos, por acción u omisión, mucho hicieron para que ese ambiente fuera en el que nos desenvolviéramos y gracias a ellos y a la ayuda que recibieron desde algunos medios impresos y televisivos, hoy pagamos las consecuencias.

La reflexión la traigo a colación porque treinta y cinco años después, algunos –no pocos- persisten en demeritar a la dirigencia política, pero eso sí, lo hacen desde la comodidad de sus hogares, porque la política no es para ellos. Es para otros. Como si el ejercicio de la ciudadanía pudiere delegarse.

Los políticos son seres humanos, con defectos y virtudes. Mucho se les ataca y poco se les reconoce. Quien ejerciendo ese noble oficio –que lo es- incurra en actuaciones dolosas debe responder no por su condición de tal, sino por su actuación irregular.

Los asuntos públicos nos conciernen a todos. Ninguno debería abstenerse de participar en ellos. Cuando lo hace, permite que su silencio decida y, a través de él, se cuelan gerentes…y militares.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

1 COMENTARIO

  1. La política debe ser entendida como el arte de servir , los partidos políticos y los ciudadanos interesados en la política es necesario para la consolidación de la democracia a esto hay que agregar el fortalecimiento de los valores y concientizar la gran responsabilidad del voto para que no se repita más nunca en nuestra historia los errores que padecemos

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