Una de las medidas adoptadas por el General Eisenhower como consecuencia de la segunda guerra mundial fue la de ordenar documentar lo que, al paso de los aliados, éstos encontraban como legado del nazismo a fin de evitar el futuro desconocimiento que algunos pretenderían, como en efecto ha ocurrido. Es así como el holocausto ejecutado en Europa por los derrotados, quedó plasmado en audio, video y por escrito.

Venezuela era un país que tenía toda la posibilidad de desarrollarse grandemente; desde 1945, se nos inoculó la democracia; obras de infraestructura la dictadura de Pérez Jiménez y la democracia civil construyeron y todavía están allí. Formación humana extraordinaria adelantó la última y ejemplo de ello es el siempre recordado Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho.

Desde el 2 de febrero del 99 – pero con supremo ahínco desde el 2002 – quienes han ocupado el Palacio de Miraflores iniciaron un proceso de destrucción nacional, en lo humano y en lo físico, lo cual se evidencia en la ausencia de institucionalidad, la carencia de formadores de docentes y alumnos, en las penurias que pasan los profesores de las universidades y los trabajadores de éstas, en el estado actual de la infraestructura general del país y de nuestra empresa privada, entre otros ejemplos.

La gestión chavista del país debemos documentarla para las futuras generaciones y todo lo que se haga al respecto es pertinente. La circunstancia de que ellos ocupen la mayor parte de las instancias de gobierno y hayan impedido la acción de las únicas que pudieran resultarles contrarias les hace absolutamente responsable de nuestro deterioro nacional. Es esa una herencia que no podrán evadir.

Nos corresponde a todos los que hemos enfrentado esas prácticas adoptar las acciones necesarias para que estos veinte desgraciados años sean recordados por muchos siglos. Para que nos sirva de espejo de lo que no debemos hacer. Para que nos quede como referencia que las facturas en política se pagan y, a veces, lo hacemos todos.

Sin que el recordar implique pasar la cuenta cual vengador anónimo – pues hacerlo solo generará que a posteriori nos la devuelvan cuando las cosas cambien – que quienes en este berenjenal nos metieron sepan que los recordaremos por siempre, pues su responsabilidad en esto es mucho mayor que la de quienes en ella estamos por su decisión. Bien harían quienes se han deslindado en reconocerlo.

En nuestro caso, las columnas que escribo son el aporte a esa documentación.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here