Voz venezolana: el estado de Vargas, la isla de Providencia y la ayuda de Estados Unidos

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El 15 de diciembre de 1999, mientras los venezolanos aprobaban la Constitución que debería estar rigiendo los destinos del país, el estado Vargas – pues me niego a modificar su nombre como el chavismo lo hizo en mala hora – adyacente a la ciudad de Caracas, de la cual forma parte nuestro emblemático cerro El Ávila – fue sometido por la naturaleza a una extraordinaria experiencia que cambió su historia.

Una tormenta que implicó que el índice pluviométrico registrare lluvias por 910 milímetros en solo tres días – cuando el promedio anual durante los 40 años precedentes había sido de 510 milímetros – originó 15,000 desaparecidos y unos 3,500 millones de dólares de pérdidas, así como la destrucción de más de 15,000 viviendas y unos 75,000 damnificados, tal como lo reconoce en un trabajo académico en coautoría el doctor Carlos Genatios, quien fuere encargado por el Presidente Chávez para manejar la reconstrucción respectiva.

Para que se tenga una idea de lo ocurrido, en el mismo trabajo denominado Lluvias torrenciales en Vargas, Venezuela, en diciembre de 1999. Protección ambiental y recuperación urbana, se resume lo ocurrido asi: i.- afectación a más de unas 240.000 personas; ii.-evacuación de más de 100.000 personas; iii.- destrucción de 10% de las viviendas (8.000); iv.- daños a cinco hospitales y ambulatorios; v.- colapso de sistemas de aguas negras y blancas colapsados; vi.- destrucción de 85% de la vialidad troncal; vii.- paralización del puerto, aeropuerto y actividad recreacional; viii.- afectación de 30% de la infraestructura educativa; ix.- 4.000 MM$ en daños materiales.

Consecuencia de lo acaecido fue la movilización internacional, en especial de los Estados Unidos de América. La reacción del señor Chávez fue rechazarla.

Los venezolanos, que aprovechando la coyuntura de la tragedia pudimos convertir al referido estado en un sitio emblemático de turismo mundial, por la circunstancia de ser este uno costero adyacente a la capital del país, a tan solo 20 minutos, perdimos esa oportunidad de privilegiar la ideología sobre la realidad.

Esta semana, en entrevista televisiva, el señor Presidente Duque informó a Colombia respecto de las políticas que adoptará su gobierno para reconstruir a las islas de Providencia y San Andrés para lo cual previamente había pedido apoyo a los norteamericanos. La tragedia que sobre ellas se centró la aspira convertir el gobierno colombiano en una oportunidad para desarrollar el entorno y la vida ciudadana en las mismas, aplicando políticas que impliquen respeto al cambio climático.

La lección de lo ocurrido en nuestro país es que las ideologías no resuelven los problemas de la gente y, por el contrario, para mejor opinión, las complican. Por lo que observo, Colombia probablemente aprenderá de nuestro error.

Así, si éste mi país de acogida adopta una política de Estado para afrontar la situación generada por el referido huracán, nos habrá dado a los venezolanos una extraordinaria lección respecto de cómo se deben hacer las cosas para convertir una crisis en una oportunidad.

La gestión implementada por el chavismo en el estado de Vargas en 1999 se refleja íntegramente en la situación venezolana para esta fecha. el retorno de la democracia implicará entonces convertir la catástrofe que se recibirá en una oportunidad extraordinaria de hacer las cosas como corresponde para dejarle a quienes nos sucedan un mejor país que el que tuvimos y la gerencia socialista destruyó.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

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