Soy de quienes cree que los venezolanos debemos ver con atención lo que ocurre en España. La cantidad de migrantes connacionales que allí residen más los que tienen doble nacionalidad obliga a ello.

Se ha concretado allá un nuevo gobierno luego de largos meses de interinato que, en España, se denomina gobierno en funciones.

Una coalición de izquierda – independentistas incluidos – por dos votos ha logrado formar gobierno. Las críticas de quienes no integran la coalición no se han hecho esperar, mas desde aquí creo que nada tienen que reclamar, no solo porque no consiguieron los votos necesarios para formar gobierno, sino porque, a mi juicio, su radicalizada conducta en meses precedentes a las elecciones les enajenaron votantes y éstos les castigaron.

En España, se habla de judicialización de la política y de politización de la justicia.

Lo primero se produce por la aparente imposibilidad de los políticos de resolver el tema de Cataluña, lo cual originó la intervención de todos los tribunales posibles para tratar el tema. Lo segundo como consecuencia que este lunes el señor Sánchez, electo Presidente el pasado fin de semana, pretende designar como Fiscal General del país a la señora diputado electa en las listas de su partido que era, hasta hace pocos días, su Ministro de Justicia.

Uno como venezolano no deja de observar los paralelismos absolutos que se producen entre la madre patria y nosotros. Pareciere que estamos hablando frente al espejo.

Ciertamente, entre los venezolanos, no hay temas de independencia, mas si lo hay de judicialización de la política; baste observar al respecto las más de cien sentencias que, contra quienes adversan al señor Maduro, ha dictado el Tribunal Superior de Justicia que el parlamento venezolano construyó a su medida en diciembre del 2015, diecisiete días antes que iniciara el período una asamblea donde estaría en minoría.

Por lo que respecta a la politización de la justicia, desde la época del señor Chávez, es bueno recordar – a lo interno e informar al lo externo – que éste acabó con la profesionalización del sistema que vía concurso él mismo había iniciado al punto que casi la totalidad del poder judicial, desde el 2004 en adelante, ha sido nombrado a dedo, privilegiando la posición política del designado. Tres de las cuatro personas que han dirigido la Fiscalía General de la República desde 1999 en adelante eran militantes del partido afín al señor Chávez y luego al señor Maduro y la guinda de la torta fue la designación por la asamblea en los estertores del 2015 -como togados del más alto tribunal venezolano – de militantes del partido chavista, sin que ellos tuvieren los requisitos constitucionales.

Los políticos son los ductores de los países. De su actuación depende que el mismo avance. España inicia una travesía que quiera Dios-no le conduzca a nuestro “mar de la felicidad”. Nosotros, por nuestra parte, seguimos en uno embravecido.

*Gonzalo Oliveros Navarro, magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, presidente de AsoVenezuela, @barraplural

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