Voz venezolana: oportuna remembranza

0
249

Un día como hoy, hace 63 años, los venezolanos recuperamos la democracia y la libertad. La misma estaba conculcada por fuerzas militares desde que, el 24 de noviembre de 1948, se alzaron contra el primer presidente constitucional del país, el Maestro Rómulo Gallegos, quien gobernaba desde el 15 de febrero de ese último año.

La caída de la dictadura de Pérez Jiménez fue el producto de una conjunción de factores. La pérdida del respaldo norteamericano, la crisis económica, el reclamo de la Iglesia, la reacción de las fuerzas económicas, las manifestaciones estudiantiles, el malestar militar y la unión de los factores políticos.

Estos últimos, incluyendo lo que hoy serían socialdemócratas, comunistas, socialcristianos e independientes, depusieron intereses personales solamente en búsqueda de un objetivo: la caída de la dictadura y la recuperación de la democracia.

Salvo los comunistas, las demás fuerzas políticas en octubre de ese año 58 suscribieron en la casa del máximo líder socialcristiano, doctor Rafael Caldera, el Pacto de Puntofijo, llamado así porque se firmó en la casa de habitación de este último en la caraqueña urbanización de Sabana Grande.

Quienes trabajaron para deponer la dictadura perezjimenista, si alguna característica compartieron, fue que declinaron apetencias personales, luego resueltas, como debe ser, a través del voto. Pensaron en el país.

Así, luego de diez años de estrategias dispares, coincidieron todos en una sola – en este caso la electoral – y, consumado el doble fraude ejecutado por los mandones de turno, por una parte un plebiscito no previsto en la Constitución para definir la continuidad de Pérez Jiménez en la presidencia y, por la otra, el desconocimiento de los resultados de esa consulta que le fueron adversos, se originó una reacción en cadena que concluyó con la huida en la madrugada de un día como hoy, entre otras razones porque, como bien se lo advirtiere su compañero de gobierno, el General Llovera Páez, “pescuezo no retoña”.

La manera como actuaron quienes dirigían los asuntos políticos del país hace sesenta y tres años debería servir de ejemplo a quiénes llevan en este momento la batuta para enfrentar al señor Maduro, su gobierno y aliados. De ella algún aprendizaje provechoso pudiere sacarse, basta para ello que exista voluntad de rectificación.

A todos los que queremos que a Venezuela retorne la democracia y la libertad nos corresponde contribuir en la medida de nuestras posibilidades a que nuestra situación venezolana cambie, el país recupere el progreso perdido, los migrantes, exilados y refugiados puedan retornar a sus hogares y finalmente volvamos a ser un país para todos.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here