Cursa ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos una solicitud de opinión consultiva del gobierno de Colombia tendente a determinar si la reelección indefinida vulnera los derechos humanos.

Desconozco los motivos fundamento del requerimiento, pero como quiera que, dentro de las cosas que he trabajado en este bogotano exilio, está el tema de ese tipo de reelección en Venezuela aprovecharé para, incidentalmente, comentar nuestra situación.

Preveía inicialmente el artículo 230 de la Constitución que el periodo presidencial era de seis años reelegible por una sola vez. En 2007, el presidente Chávez propuso una reforma constitucional, incluyendo en la misma la modificación de dicho artículo, a los efectos de hacer posible ese tipo de reelección solo para la presidencia de la república.

Derrotada como lo fue la propuesta de reforma – contrariando la Constitución y prevalido del respectivo auxilio judicial desde la esquina de Dos Pilitas -, al año siguiente, Chávez propuso una enmienda que permite la reelección indefinida de todos los funcionarios de elección popular, la cual, gracias al auxilio de quienes estando en el poder se beneficiarían de la misma, le fue aprobada en febrero del 2009.

La presidencia de la república en un país presidencialista es el centro del poder. Ella todo lo decide y lo controla, con más razón si no existe contrapeso institucional como lo es el caso de Venezuela, donde los restantes poderes o están cooptados o están inhabilitados de hecho.

Si a esa situación se le suma la circunstancia que está prohibido constitucionalmente que el Estado financie la actividad política, que, desde las alturas del poder, se persigue institucionalmente a los privados que de alguna manera ayudan económicamente a los partidos de sus simpatías y que el dinero de todos es utilizado por quien está gerenciando la gestión pública para financiar sus actividades electorales y dada la ausencia de contrapesos de todo tipo, observaremos el gran problema en el cual estamos por efecto del referido tipo de reelección.

Desconozco cual será la opinión que emitirá el organismo consultado. Sí sé que, en el caso venezolano, la reelección indefinida ha sido nefasta para la democracia y para mis connacionales. No dudo en afirmar que dentro de las reformas que habrá que hacerle a la Constitución, ella es de primordial importancia.

La reelección indefinida en un régimen presidencial es inconveniente para la democracia. Sostengo que, antes que el derecho humano del interesado en disfrutarla, priva el del colectivo en no ser afectado por ella.

Así las cosas, debo afirmar que, en el caso venezolano, soy partidario de retornar al régimen de reelección que se modificó con el referéndum del 2009, salvo el caso del presidente. Para éste, nuestra experiencia de los últimos sesenta años me indica que no debe haber la misma.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

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