A partir del 16 de septiembre 2020, a ninguno de los integrantes del estamento madurista le será dado afirmar desconocimiento de lo que en sus mazmorras ocurría.

Las reacciones del señor Maduro respecto de las “Conclusiones detalladas de la Misión internacional independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela”, realizado por instrucciones del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, que fueron presentadas el pasado 16 de septiembre, obligan a un comentario.

En la Segunda Guerra Mundial, los aliados, anticipándose a la respuesta alemana respecto de la conducta de Hitler y quienes le acompañaron – el consabido “no sabía, qué pena” – adoptaron una decisión de supremo interés en nuestra actual coyuntura venezolana, documentando las mismas con videos y, adicionalmente, haciendo desfilar a las poblaciones vecinas de los campos de concentración por éstos para que, con sus propios ojos, vieren el horror de aquellos. Esas filmaciones gran impacto causaron en los juicios posteriores.

La presentación del referido informe ha quitado la venda sobre los ojos a quienes, compartiendo la gestión del señor Maduro, se hacían los locos con lo que estaba ocurriendo en el país. Al revisarse su contenido, se observa, en las notas de pie de página, que los testimonios recibidos fueron documentados mediante audios y videos de las personas que comparecieron ante la comisión, lo que le permitió a sus integrantes arribar a la conclusión que anunciaron, utilizando como instrumento de estándar de prueba uno que permite el Estatuto de Roma.

Así las cosas, desde el señor Arreaza, quien fue el vocero de la reacción madurista, hasta el último de los altos funcionarios civiles y militares que a esa gestión sirven, no podrán alegar el referido “no sabía”, pues ya están en cuenta de ello y, de continuar prácticas como las referidas, sin que se hubiere producido por parte de ellos el respectivo deslinde, alguna responsabilidad tendrán y quizás no sólo de carácter moral, todo ello sin perjuicio de las que ya tuvieren.

A partir del 16 de septiembre 2020, a ninguno de los integrantes del estamento madurista le será dado afirmar desconocimiento de lo que en sus mazmorras ocurría. Los autores de esos hechos eso son, bien sea intelectuales o materiales. Pero la responsabilidad penal se extiende a otros más, debiendo cada uno atenerse a las consecuencias de sus actos.

Hasta esa fecha septembrina, alguno pudiere afirmar que lo que sabíamos era un montaje opositor. Desde ese día en adelante, todos estamos avisados y aquellos que con su silencio se hacen parte de esos hechos también responsables son y que nadie lo dude.

El dictamen presentado es un punto de no retorno en las relaciones venezolanas. Quienes, integrando el estamento gubernamental, a partir del mismo desconozcan lo que en las cárceles venezolanas se les hace a quienes disienten, formarán parte del grupo de personas que por ello deban responder.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

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