Hay dos expresiones que, en esta Venezuela del siglo 21, uno entiende contradictorias con su génesis. Socialista y Bolivariano.

El “socialismo bolivariano” es muy particular.

Es de aquéllos que ha impedido casi desde el inicio de su actuar la discusión de los contratos colectivos en la administración pública y en la empresa petrolera. Es el mismo que redujo a polvo a cerca de dos dólares al mes cooperativas que los trabajadores de esta empresa tenían y les permitían adquirir a ellos y a sus familias los alimentos y bienes que pudieren. Es el mismo que se ufana de todo ello.

Es de los que, en materia educativa, privilegia la inducción ideológica y no la formación de los ciudadanos. Uno que ha creado “universidades” a granel para formar ideológicamente mientras le niega a las instituciones públicas de educación creadas antes de 1999 el presupuesto que le corresponde. Es uno que ha hecho lo imposible para impedir la formación de profesores de calidad.

Es, en fin, un socialismo destructor, muy distinto a otros que conocemos en el mundo, inclusive tan cercanos como el Uruguay del Presidente Mujica y su sustituto.

Al hablar del término “bolivariano”, si alguna característica tuvo Bolívar, fue la de creer en la libertad americana. Nada de yugos -de ninguna naturaleza- Nuestro país, Colombia, Ecuador, Perú y hasta Bolivia son ejemplo de ello.

Los “bolivarianos” del siglo 21 son paradigma de todo lo contrario. Han entregado al país a terceros, política y económicamente. Desde el 2003 en adelante, eso es un hecho indubitable. Las decisiones que a Venezuela conciernen -gracias a su accionar- no se adoptan en Caracas. Dependen de lo que opinen terceros, inclusive alguno que en el siglo pasado nuestra democracia derrotó.

Seguramente en el futuro seremos -desaprensivamente- objeto de estudio político. Alguno quizás se pregunte, si no lo está haciendo ya, como fue posible que un movimiento que uno entiende fue objeto de emocionado interés, ha terminado en eso que hoy el mundo observa y los venezolanos sufrimos.

Lo bueno de lo expuesto es que, a pesar del denodado esfuerzo desplegado por los socialistas bolivarianos, los venezolanos hemos resistido. Sus trabajadores allí están. Sus jubilados esperan el retorno a la democracia para ayudar al rescate del país y sus instituciones educativas han resistido, manteniendo su calidad, a pesar de las presiones que desde el poder contra ellas se ejecutan.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

1 COMENTARIO

  1. Es un escrito muy superficial aunque, tiene elementos muy importantes para analizar mas a profundidad.
    Ojalá se hiciera un estudio juicioso sobre el impacto que ha tenido la economía Venezolana con respecto al bloqueo económico que sufre hoy la República Bolivariana.

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