Voz venezolana: solo él

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El último día de agosto del 2020, el señor Maduro abrió las puertas de las mazmorras venezolanas a unas personas de cuya libertad privó. Asimismo, las cerró antes de que entraran a otros a quienes perseguía. Finalmente, facilitó el retorno a Venezuela de unos connacionales a quienes ahora por los motivos que lo hacía, no podrá perseguir.

No entraré en la disquisición respecto de la validez jurídica de la medida, sino sobre el hecho cierto. Si se cumple lo que decidió, la persecución de la cual los beneficiados eran objeto cesó. Podrán regresar a sus hogares y a su país y continuar haciendo lo que a bien tengan y, por cierto, todo eso lo podrán hacer porque quien originó sus penurias, decidió reversar su acción.

La decisión adoptada abre puertas para distinto tipo de conjeturas y reacciones. Uno, aquí en la distancia, piensa que es un buen elemento para hacer otras exigencias de factible cumplimiento que faciliten de alguna manera la reinstitucionalización del país. Mientras aquella no se produzca, se correrá el riesgo de que esa puerta giratoria que permitió a unos salir facilite la entrada de otros.

A quienes critican la aceptación de la medida por parte de sus beneficiarios, simplemente les sugeriría que se pusieran en los zapatos de quienes las recibieron y sus familias, en lugar de criticarla desde la comodidad del hogar y a aquellos que la recibieron, que avancen, que continúen haciendo lo que saben hacer, en beneficio de la causa que consideran justa.

En las cárceles venezolanas, queda a la expectativa mucha gente allí por razones de índole política; el momento es propicio para exigir que a ellos – a todos ellos – se les abra la reja que les tiene ausentes de sus casas y lejos de sus familias sin posibilidad de retorno. Lo mismo digo en relación con aquellos que, por pensar distinto y enfrentar cívicamente el poder, en embajadas y en exilio se encuentran.

La decisión respectiva solo está en manos de quien controla la mayoría de los poderes públicos en Venezuela.

Es buen momento para que los venezolanos – todos a una – , sin remilgos respecto de la naturaleza de la medida o de quien la adoptó, presionen para que sea extensiva a todos. Las llaves de las cárceles y de las fronteras solo las tiene quien internamente controla el país por la fuerza de las armas y de buena parte de la estructura institucional, solo él.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

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