Y las deudas ahí

0
353

Va siendo hora de que el Gobierno se meta la mano al bolsillo.

Es cierto que las empresas son frías, yertas, que no conocen de sentimientos; pero algunas son lideradas por gente con mucho corazón y eso hace la diferencia. Mientras unos se solidarizan en medio de la calamidad y reparten de lo que tienen así no les sobre, otros, con la amargura que les produce el salir de su confort económico, al ver golpeadas sus finanzas, buscan estrategias que disfrazan de solidaridad, que les ayuda a verse bien, aunque en el fondo, no comprometan un solo peso de su patrimonio.

Y, bueno, lo cierto es que cada quién tiene el derecho de dar o no dar; la solidaridad no es una obligación. Lo que sí me parece censurable es que el mismo Gobierno, que debería ser referente de la causa solidaria, se alinee con el propósito de hacer más gravosa la situación de los colombianos, en favor de intereses particulares.

¿Los independientes, los informales, los del día a día, los estrato 1, 2, 3, que son la mayoría de los colombianos, cómo podrán, cuando esto pase, ponerse al día con el cúmulo de deudas generadas en todos estos meses de inactividad?

¿Es realmente un alivio la medida de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), cuando decide por la crisis congelar la tarifa de los servicios, dando la opción para que la gente pague la tarifa por debajo de lo real en los estratos bajos y para quienes lo soliciten en el resto de los estratos y, al mismo tiempo establezca que, pasado un tiempo, cobre lo que dejaron de cobrar más intereses? Sí, así como lo leen: cobrarán lo dejado de cobrar más intereses.

Con dolor vemos cómo la pandemia ha desmoronado los sueños de muchas personas, cambiándoles la vida por realidades de enfermedad, miseria y hambre. Es inexplicable que el Gobierno pueda generar este tipo de medidas, carentes de sensibilidad social, que empeoran la maltrecha economía de los ciudadanos. El Gobierno se ideó la propia ley del embudo, que podría causarle grave daño de reputación a las empresas, pues cuando pase la calamidad, en el imaginario quedará que estas compañías, como las entidades financieras, se mantuvieron incólumes, sin ningún tipo de detrimento durante la crisis, no obstante la mayoría de los colombianos hayan entrado en quiebra.

Va siendo hora de que, en el diseño de estrategias como éstas, el Gobierno se meta la mano al bolsillo y considere en serio la posibilidad de la condonación de deudas por el período de la cuarentena para quienes lo necesiten.

Superar este desastre no será de un día para otro, pero lo que sí es seguro es que más temprano que tarde podremos llegar a ese estadio soñado, sobre todo cuando comprendamos que la principal salida a la crisis va a aparejada a la máxima del “todos ponen, todos ganan”.

Gracias a las muchísimas empresas lideradas por personas con corazón que, sin egoísmo, siguen con la 10 puesta, esos que, con su ejemplo, le demuestran a los gobernantes cuál debe ser el talante desprendido que debe imperar en esta época de unos y de otros.

Y a nuestros congresistas, un llamado para que no promuevan ideas populistas que van con veneno incorporado y cumplan cabalmente con su misión de velar por los intereses de la mayoría. No los necesitamos con orejeras apoyando como autómatas a ojos cerrados lo que saque el Gobierno. En este tiempo es cuando más los necesitamos con los ojos abiertos representando nuestras causas.

*Rodney Castro Gullo, Gerente general de la Sociedad Portuaria Bocas de Ceniza S.A, abogado de la Universidad Libre de Colombia. @rodneycastrog

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here