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Resumen del diálogo entre el rector Pinto Saavedra y el taller de comunicaciones de Uniempresarial sobre la situación del sector educativo y el resurgimiento de la fundación universitaria.
¿Cómo fue en su primer año como rector?
Juan Alfredo Pinto Saavedra: Ha sido una experiencia muy satisfactoria al frente de la institución universitaria de la Cámara de Comercio de Bogotá. Siempre quise ser rector. Tal es la aspiración de cualquier persona que haya dedicado buena parte de su vida a la docencia y al mundo universitario. Lo que sabía antes de mi llegada, la cual se produjo por decisión unánime del Consejo Superior Universitario tras la preselección de una firma cazatalentos, es que Uniempresarial tenía en la formación dual su gran fortaleza. Sin embargo, los resultados en materia financiera no eran los más favorables.
A lo anterior se sumaba, en la coyuntura presente, la crisis de la educación superior en Colombia y en el mundo, con manifestaciones agudas como la baja inscripción, la deserción, la apatía hacia el vínculo universitario de largo ciclo, el confuso predominio de la información sobre el conocimiento, la disminución de las tasas reproductivas en lo demográfico, y la aparición de la virtualidad dentro de los sistemas educativos.
¿Y cómo era la situación de Uniempresarial?
JAPS: La Institución había acumulado pérdidas durante la última década. El déficit se compensaba con préstamos de la Cámara Comercio de Bogotá-CCB. La actividad académica se había ralentizado y las relaciones con el entorno se habían tornado débiles.
¿Cómo enfrentó la crisis y quiénes le ayudaron para lograr ese renacimiento que hoy es reconocido en el ámbito de la educación superior?
JAPS: Me ha correspondido liderar un replanteamiento estratégico. Construyendo un juego de paradigmas, adelantando un severo programa de innovación institucional y aplicando un plan de incremento en los ingresos y reducción en costos y gastos. Esto fue posible gracias al apoyo de la CCB y su Junta Directiva, así como al respaldo del presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bogotá, Ovidio Claros, quien siempre ha soportado sin vacilación este proyecto educativo, bajo la convicción de que una institución empresarial como la Cámara de Comercio de Bogotá debe contar con un brazo académico para facilitar el avance empresarial y el ascenso del talento humano vinculado a la actividad productiva.
Ha sido crucial, también, el respaldo de 260 empresas coformadoras que facilitan el trabajo a los estudiantes bajo la modalidad dual, así mismo, el respaldo de los órganos directivos, Consejo Superior Universitario y Consejo Académico, el trabajo de los profesores como el de los directivos y el personal administrativo, y, desde luego, la solidaridad y el compromiso de los estudiantes.
¿En qué consistió la estrategia?
JAPS: Uniempresarial tenía un único pilar en su trabajo institucional: la actividad académica en sus carreras tecnológicas y profesionales, como en algunos posgrados. Nuestra estrategia fue construir un segundo pilar basado en la educación continua, la extensión, la venta de servicios educativos por requerimiento específico de los sectores empresariales e institucionales, los contratos con gobiernos locales, la articulación con la CCB y sus filiales; más las consultorías, la asistencia técnica, los cursos a la medida, la formación para el trabajo y el desarrollo humano, la virtualización, las jornadas flexibles, la investigación aplicada y la internacionalización.
Todo lo anterior, con la orientación hacia componentes claves del tejido socioeconómico: el empresariado organizado y competitivo, el estrato intermedio de la pyme, así como la microempresa localizada en la base de la pirámide económica.
¿Y cuáles han sido los resultados?
JAPS: Dentro de los resultados tenemos un incremento del 58% en los ingresos y del 29% en los gastos. Gracias a esto se ha compensado el déficit, hemos generado una pequeña utilidad y nuestro EBITDA tiende al equilibrio. Tenemos nuevos programas y modalidades de formación. Estamos abriendo varias especializaciones.
Registramos un pequeño crecimiento en matrículas y nuestros alumnos trabajan en 260 compañías y se forman allí. Ahora tenemos miles de beneficiarios en programas de formación para las cámaras y los territorios, para empresas, gremios y cooperativas, fondos de empleados y las propias fuerzas de policía comunitaria.
¿Y en lo internacional?
JAPS: Tenemos programas de cooperación con Europa y agendas bilaterales con India, Brasil y Suiza. En el presente año, iniciaremos procesos con naciones como Rusia y Turquía.
Deseo resaltar el programa Alprode -Alianza para el Progreso de la Educación- que adelantamos con respaldo de la Unión Europea, junto con universidades de España y Portugal, y con instituciones de educación superior de Ecuador y Colombia, con el propósito de incorporar contenidos y metodologías que favorecen la innovación y la empleabilidad.
¿Este modelo que muestra el resurgimiento de Uniempresarial es aplicable a otras Instituciones de Educación Superior?
JAPS: En cuanto al foco en los sectores empresariales consolidados y en las MiPymes de la economía popular en los territorios, sí es aplicable, pero no es mecánicamente transferible si no se cuenta con una retaguardia como la de la CCB y sus filiales, con una metodología que se funda en la adecuación bajo la modalidad dual de educación a las condiciones de la realidad social y económica de Colombia.
¿Qué hacer con el ICETEX?
JAPS: Transformalo en un gran banco de desarrollo para la educación pública y privada, articulado en primer piso con el sistema financiero, la economía solidaria y los fondos de empleados.
¿Cómo podría el gobierno cumplir su promesa de abrir decenas de universidades en lo que resta de su mandato?
JAPS: No se trata de crear universidades deficitarias y con plantas físicas subutilizadas. El gobierno puede implementar un ecosistema muy amplio de educación virtual fortaleciendo a la UNAD que debería llegar rápidamente al medio millón de estudiantes y adoptar el sistema dual apoyándose en la red de las Cámaras de Comercio para el vínculo eficaz con el sector empresarial favoreciendo así el empleo y la pertinencia de la formación. La educación técnica y tecnológica se articularía con las carreras y posgrados admitiendo las salidas parciales y los procesos apilables de certificación para llegar a los grupos sociales más necesitados, rompiendo así la exclusión educativa.
Créditos imagen destacada Instagram.com/Uniempresarial
*Juan Alfredo Pinto, escritor, economista, @juanalfredopin1.