Los semáforos del rebusque

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los semáforos del rebusque donde hay personas buscando lo necesario para sobrevivir

Aprovechemos estos talentos que están en las calles, acojámoslos y ofrezcámosles oportunidades que dignifiquen sus vidas.

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Los semáforos de Colombia son los escenarios y lugares de trabajo de cientos de artistas callejeros, limpiavidrios y comerciantes que dedican sus días a rebuscar sus ingresos entre el asfalto y el smog de los carros.

Malabares, acrobacias, shows de baile, las vías se llenan de color y arte y los impacientes conductores ven de reojo a los artistas que literalmente hacen mil maromas para llamar su atención y conseguir unas pocas monedas.

Están los que se dedican a limpiar los parabrisas, a comprobar el estado de las llantas de los vehículos y que subsisten gracias a las pocas monedas que les dan los conductores que se animan a permitir que les limpien sus carros, porque hay muchos otros que con un gesto negativo rechazan sus servicios.

La labor de artistas, limpiavidrios y comerciantes de los semáforos no es una tarea sencilla. Juegan con el tiempo de los semáforos en medio del hervidero de las calles y los carros que tienen afán de llegar a sus destinos.

Muchos la llaman la sociedad del semáforo. Incluso hay una película que lleva este nombre y que aborda esta realidad. Del total de personas ocupadas en el 2015, en el país había 1.139.000 trabajadores callejeros denominados técnicamente por el Dane como “ocupados en sitio descubierto en la calle”. De ellos, tres de cada cuatro reportan ingresos inferiores al salario mínimo.

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Sobrevivir, salirse del paradigma, hacer las cosas diferentes, así viven retratistas, caricaturistas, artesanos, malabaristas, cantantes, acróbatas, payasos, estatuas vivientes, músicos, actores de teatro, limpiavidrios y todo tipo de rebuscadores, quienes aprovechan la luz roja para ganarse la vida allí, mientras el semáforo detiene los carros.

Al parecer este fenómeno es común en Latinoamérica y ahora se está exportando a otros lugares del mundo. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la pandemia hizo perder alrededor de 34 millones de puestos de trabajo en América Latina y el Caribe.

Ante nosotros tenemos un gran desafío que como sociedad debemos afrontar. Convertir el subempleo de estos jóvenes en nuevas oportunidades, aprovechar el talento, el tesón, las ganas de trabajar para crear empleos dignos y ofrecerles un mejor futuro.

Digámosle sí a este reto, como Estado, como empresa privada, como ciudadanos. Aprovechemos estos talentos que están en las calles, acojámoslos y ofrezcámosles oportunidades que dignifiquen sus vidas.

Podemos lograrlo si actuamos todos juntos y con voluntad y decisión. Decidimos que es posible cambiar esta realidad.

Para esta Navidad solo tengo los mejores deseos para ustedes y sus familias. Gracias por su apoyo constante. Que en sus familias siempre haya paz y amor. Es tiempo de unión, disfruten estas fiestas y digan no a la pólvora. Les deseo a todos y todas una feliz Navidad y un próspero año nuevo.

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*Luis Bernardo Vélez Montoya, médico cirujano, de la Universidad de Antioquia, presidente del Concejo de Medellín @luisbernardov

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