Contracorriente

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Creo que están dadas en Venezuela las condiciones objetivas para reducir el tamaño del Estado y fortalecer áreas primordiales del mismo.

Ha aumentado el señor Maduro en Venezuela la remuneración mensual mínima, no por vía de incremento salarial sino a cuenta de bonificaciones que no impactan las prestaciones sociales. Desde distintos frentes se ha producido reacción contraria a la decisión, no por el incremento propiamente dicho, sino por el carácter no salarial del mismo.

Tengo respecto de la medida adoptada y las respuestas a la misma una visión diferente.

Creo que están dadas en Venezuela las condiciones objetivas para reducir el tamaño del Estado y fortalecer áreas primordiales del mismo.

Buena parte de la fuerza laboral del país presta servicios a una administración pública ineficiente y paquidérmica. Son personas con una muy exigua remuneración que compensan la deficiencia salarial con otras actividades. Obvio es concluir que, con salarios de hambre como los que buena parte de los servidores públicos reciben no se vive, de allí que realicen otras actividades a los efectos de minimizar la respectiva deficiencia.

Ante esa circunstancia pudiere resultar prudente proceder a aplicar una política de jubilación de personal, inclusive anticipada, transferencia de actividades al sector privado y cierre de aquellas empresas u organismos que, en la actualidad, por la situación país y por efecto de la tecnología, no tendrían que ser cubiertos por el Estado.

La coyuntura del ínfimo salario que se percibe por lo general en la administración pública, minimizaría el costo de reducción del tamaño del Estado y permitiría que, el diferencial que se habría de pagar si se aumentase el salario base para el cálculo de prestaciones sociales, se destine a inversión en  infraestructura de escuelas, hospitales y carreteras, así como mejorar  el salario de quienes quedaron en la administración con muy especial referencia, a los educadores, médicos, abogados y policías.

Probablemente lo que expongo sea difícilmente aceptado y mucho más en un entorno en el cual sólo se habla de derechos si observamos que nuestra dirigencia no es muy dada a hablar de sacrificios, más sin embargo, la considero absolutamente responsable.

Si hacemos historia, el Estado venezolano creció exponencialmente a partir de 1974 con el incremento de los precios del petróleo. Las sanciones impuestas a Venezuela han limitado sustancialmente los ingresos pero ello se revertirá en la medida que las mismas sean levantadas y aumente la necesidad de petróleo venezolano por los conflictos internacionales.

Probablemente se me tildará por lo que expongo de ultraderechista. Admito que he superado en lo personal esas barreras ideológicas. Lo fundamental es que creo que, con la propuesta esbozada,  se fortalece el papel del Estado -dado que se racionaliza-, se mejora la remuneración de quienes quedan en la administración y de los que a la misma ingresen -solo vía concurso como lo establece la ley-, se podrían destinar recursos a obras de infraestructura  y finalmente se  minimizarían costos que se incrementarían sustancialmente de aprobarse, en la actual circunstancia,  la exigencia opositora de incremento salarial.

La propuesta que presento está sujeta, como siempre, a críticas. Es en todo caso un pequeño aporte para la reflexión en el entendido que,  de la crisis en la cual el país está inmerso, puede devenir una oportunidad.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Abogado. Director de Fundación2Países @barraplural

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