Crisis Management

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Sacado de Presidencia.gov.co

El Presidente Duque ha sido pésimo gestor de la crisis en la que está Colombia, así se declare como un experto capaz de “dictar crisis management”.

Sacado de Presidencia.gov.co

El 16 de abril, al terminar alguno de los eventos rutinarios de su agenda, algún periodista le preguntó al Presidente Iván Duque sobre su futuro después de terminar el periodo en la presidencia. Incapaz de ocultar su sonrisa al ser consultado sobre futuros días más felices, contestó que él tenía muchas ideas sobre lo que sería su futuro y dijo: “pero lo que sí puedo decir es que quedo absolutamente preparado para dictar crisis management por el resto de mi vida”.

Como muchas de las declaraciones de Iván Duque esa ya envejeció mal. A un mes del cómodo comentario, el Presidente demostró, una vez más, que no entiende la dimensión de las palabras que pronuncia. Ni lo que implican.

Cualquier persona que haya trabajado alguna vez en eso que el Presidente con desdén bilingüe llama crisis management –que en Español puede llamarse fácilmente manejo de crisis– sabe que un plan de acción para conjurar una crisis empieza por reconocer que existe una crisis. Y reconocer una crisis implica conocer muy bien la organización para la que se trabaja y su entorno. Sólo así se podrá identificar si una situación es, en efecto, una amenaza.

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Para el caso que nos ocupa, la organización es Colombia. Y resulta evidente que ni el Presidente ni su equipo la conocen. No hace mucho, Juan Manuel Santos dijo con torpe arrogancia frente a una situación de paro similar a la que enfrenta hoy Colombia que “el tal paro no existe”. Una frase que por los dos adjetivos que la describen más arriba le costaron en materia de manejo de sus comunicaciones durante el resto de su gobierno. Sorprende entonces que un experto en crisis management no ponga en práctica la lección que le dejó Santos: los paros se toman en serio. Se reconoce a los interlocutores, la validez de sus demandas y no se los estigmatiza.

Desde el inicio de las protestas el 28 de abril se han documentado excesos de la fuerza pública en el control de las protestas. Esos excesos no han sido reconocidos oportunamente por el Gobierno Nacional y por el contrario los gestos han sido de respaldo, lo que ha llevado a la indignación, pues también en el manual de cualquier crisis tiene que decir que lo rentable cuando estalla una crisis es estar del lado del débil. La muerte de Lucas Villa en Pereira y la negativa de solidarizarse con su familia es una muestra de que la actitud que asume el gobierno permite el surgimiento de hitos, de mártires, de símbolos que finalmente retrasan una solución.  

Las formas son importantes en estas situaciones. Como experto en crisis management Duque seguro lo sabe. Si una contraparte percibe que no se la toma en serio, elevará su umbral para negociar. Por eso sorprende que a la primera reunión (el domingo pasado) con los representantes del Comité Nacional del Paro el Presidente Duque no se haya presentado

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De la experiencia de Santos con “el tal paro” de 2013 quedan otros elementos que hoy serían de enorme utilidad para el manejo de la situación. La primera es que mientras más se demore el Gobierno en reconocer la situación crítica, más tiempo pierde en ofrecer las soluciones que finalmente tendrá que negociar. Ese reconocimiento temprano evita costos de todo tipo: económico, pues el aparato productivo se detiene durante menos tiempo; humanitario, pues la situación de negociación y de reconocimiento evita choques violentos, eventuales excesos de la fuerza pública e infiltraciones de grupos ilegales a la protesta legítima y en materia de daños en la infraestructura, porque sencillamente se evita el escalamiento de las manifestaciones.

En síntesis: el Gobierno se demoró en reconocer la situación de crisis. Se demoró en legitimar a sus interlocutores y en escuchar sus demandas. Permitió el surgimiento de símbolos. No reconoció oportunamente los excesos de la fuerza pública y por el contrario la respaldó en contra de la evidencia. En fin, el manual para profundizar una crisis de Gobierno.

El Presidente Duque ha sido pésimo gestor de la crisis en la que está Colombia, así se declare como un experto capaz de “dictar crisis management”. Y queda la impresión, de que el fenómeno es la réplica del que lo llevó a ser Presidente: se creyó capaz. Y de la misma manera quedó claro que sencillamente no lo era. 

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*Felipe González, comunicador social y periodista. @SenorAhi

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