Maximizar recursos

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Si los recursos comienzan a escasear, lo lógico es adoptar decisiones que permitan maximizar su rendimiento. Allí reiteramos tres propuestas.

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Uno de los impactos que ha tenido la crisis de Ucrania y el desplazamiento de los nacionales de ese país hacia otros lados de Europa, es que los recursos que la comunidad internacional habría dispuesto para atender la situación venezolana mermarán, lo que obliga a quienes están en capacidad de administrar los mismos, a tomar decisiones mucho más meditadas en cuanto al destino de estos.

Uno comprende que buena parte de los fondos que se reciben se destina al asistencialismo de quienes a Colombia han llegado pues, dada la calamitosa situación de buena parte de ellos, sin duda que ese destino es entendible. Sin embargo, a nuestro juicio es menester dirigir alguna parte de los fondos recibidos, a facilitar tanto la integración de quienes a Colombia han llegado como el retorno de los que no se han podido adaptar al país y deambulan por este solicitando ayuda humanitaria que les permita, bien pernoctar y hasta retornar.

Para los primeros, desde hace más de cuatro años hemos insistido en la implementación de una doble línea de actuación.

Por una parte, la implementación de un Fondo de Emprendimiento destinado a facilitar capital a emprendedores venezolanos que, de manera paritaria se asocien en pequeñas empresas con nacionales colombianos y contraten, igualmente de manera paritaria, personal de ambos países. Con el mismo, no solo incidiríamos plenamente en la formalización de quienes pueden con su esfuerzo aportar a Colombia, sino que, adicionalmente, impactaríamos positivamente el tema de la integración humana que, contrasta obviamente con las prácticas xenófobas.

El segundo fondo que hemos propuesto y hoy nuevamente reiteramos, es un Fondo de Garantías de Arriendo.

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El mismo implicaría que se coloca en la banca, en garantía de ese concepto, determinada cantidad de dinero a los fines de que teniendo como resguardo el mismo, se facilite a los migrantes recién llegados al país, acceder a vivienda sin necesidad de buscar un codeudor o colocar en instituciones bancarias, el poco capital que traen y que pudieren invertir en actividades productivas, a los efectos de garantizar el pago del referido concepto. Dicho fondo obviamente obtendría intereses por su colocación y solo se castigaría en el supuesto que el arrendatario incumpliere sus compromisos, afectando obviamente a este en su vida crediticia en Colombia.

El tercero de los fondos que hemos solicitado considerar a los donantes internacionales es un Fondo de Retorno.

Permitiría el mismo pagarle – por una sola vez – al venezolano que decida retornar a su tierra, el costo del boleto terrestre hasta la frontera de ambos países a los fines de que cruce la misma e inicie la travesía interna a su lugar de origen. A través de él entonces, se facilitaría no solo el reencuentro familiar sino también se minimizaría el costo que implica la atención que, en materia de sitios de refugio, Colombia nos está prestando.

Si los recursos comienzan a escasear, lo lógico es adoptar decisiones que permitan maximizar su rendimiento. Allí reiteramos tres propuestas.

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*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. Director de Fundación2Países @barraplural

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