Las condecoraciones de Duque

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La feria de las medallas

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Quizás para los lectores y lectoras, acostumbrados a ver la politiquería que acompaña el reparto de las tres condecoraciones que entrega el gobierno nacional, la adición de una medalla no tenga gran consecuencia.

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Este pasado de marzo, el presidente Iván Duque firmó el Decreto 305. Con él, a tan solo cinco de meses del cambio de mando, terminó de consagrar los limitados horizontes de su política exterior.

El gobierno se inventó “una condecoración destinada a honrar a los nacionales y extranjeros, civiles y militares que se hayan hecho dignos de la gratitud del Gobierno colombiano por sus aportes en el campo de las relaciones internacionales, especialmente a la construcción y fomento de las relaciones entre estas dos naciones” para celebrar los 200 años de relación diplomática con Estados Unidos. Al parecer, Iván Duque espera llegar a Washington, D.C. con bandas en mano para colgar en los cuellos de sus anfitriones ahora que logró la tan codiciada invitación a la Casa Blanca.

El número de beneficiarios para la distinción de los 200 años no está estipulado en el documento. Serán decenas sino centenares. Los tres grados de la distinción de los 200 años – Gran Cruz, Cruz de Comendador y Cruz de Caballero – serán concedidos a “Jefes de Estado, Ministros de Estado, Embajadores Extraordinarios y Plenipotenciarios, Generales de las Fuerzas Armadas, Almirantes”, “altos funcionarios diplomáticos y ciudadanos, colombianos o norteamericanos, miembros prominentes de altas instituciones públicas y privadas, así como, a otras personalidades colombianas o norteamericanas, incluidas personas jurídicas”, “funcionarios diplomáticos y ciudadanos, colombianos o norteamericanos, miembros de instituciones públicas y privadas, otras personalidades colombianas o norteamericanas, incluidas personas jurídicas”.

Quizás para los lectores y lectoras, acostumbrados a ver la politiquería que acompaña el reparto de las tres condecoraciones que entrega el gobierno nacional – la Cruz de Boyacá, la Orden Nacional al Mérito y la Orden de San Carlos -, la adición de una medalla, que se distribuirá una sola vez, no tenga gran consecuencia. Ante el descalabro de la política exterior de Colombia, ¿qué más da?

El texto del Decreto 305 refleja lo que ha sido el gobierno de Iván Duque de cabo a rabo.

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El Decreto 305 plasma la subordinación de Colombia a Estados Unidos

En los considerandos, se lee: “(E)l Ministerio de Relaciones Exteriores en coordinación estrecha con la Embajada de Colombia ante los Estados Unidos de América, trabaja permanente por afianzar la relación con los Estados Unidos de América en el marco de una política exterior responsable, innovadora y constructiva que busca potenciar el relacionamiento con sus socios tradicionales.” Entrados en gastos, la Cancillería podría haber optado por escribir en singular: “el socio tradicional”. Así como la celebración de 200 años de relación diplomática con cualquier país amerita celebración, queda claro que solo para Estados Unidos se agrega una condecoración a las únicas tres instauradas a lo largo de la vida republicana. Es evidente que los demás vínculos bilaterales no califican para medalla nueva.

El Decreto 305 deberá ser aplicado en periodo de Ley de Garantías

Cada medalla para las condecoraciones existentes tiene un costo entre 300.000 a 2.000.000 de pesos. Habrá que contratar para producir las nuevas en pleno periodo de Ley de Garantías, bien sea para llevarlas a Estados Unidos este 10 de marzo cuando el presidente Iván Duque se encuentre con Joe Biden, bien sea para distribuirlas en Colombia este 19 de junio, la fecha que se cita como inicio de las relaciones. La Ley de Garantías solo dejará de regir el 12 de junio. ¿Se atreverá el gobierno a invocar una urgencia manifiesta para el normal funcionamiento del Estado por tan trivial necesidad?

El Decreto 305 no pasó siquiera por una revisión gramatical

Desde el generalizado mal uso de las comas, en el que se destaca la separación del sujeto y el verbo en casi todas las oraciones, a la utilización del término “norteamericanos” para referirse a “estadounidenses”, resulta evidente que faltó un corrector de textos. Además, a diferencia de las descripciones de las demás medallas que entrega Colombia, precisas hasta en el tamaño, éstas son vagas e incompletas. “Grado Comendador. Pendiente de una cinta color azul, cuelga una placa convexa dorada, estrellada con ocho (8) puntas radiadas, y en su centro lleva las banderas de la República de Colombia y los Estados Unidos de América. A su respaldo lleva una placa con el diseño de los doscientos (200) años y las palabras República de Colombia – Estados Unidos de América. Así mismo, un botón de solapa y miniatura.” ¿Alcanzan a imaginárselas?

A estas alturas, solo queda esperar que a este gobierno no se le dé por colgarle una medalla a Donald Trump ni a ninguno de sus funcionarios. Los acólitos uribistas de Iván Duque lo deben estar pidiendo.

DECRETO-305-DEL-2-DE-MARZO-DE-2022

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 *Laura Gil, politóloga e internacionalista, directora de La Línea del Medio, @lauraggils

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