Los fondos de empleados como la fuerza solidaria de la clase media

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La ciudadanía no tiene una comprensión suficiente acerca de la actividad de los fondos, de su fuerza conglutinante y de su aporte a la calidad de vida de las capas medias en la sociedad.

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Un fenómeno institucional colombiano de alto significado económico es el de los fondos de empleados. Abarca un conjunto del orden de las 1400 organizaciones solidarias, estructuras asociativas sin ánimo de lucro constituidas por trabajadores de una misma empresa que se obligan a realizar un ahorro permanente y son beneficiarios de servicios de diversa índole, principalmente crediticios. Tienen características variables, pero aplican los principios del mutualismo y son una aglomeración fundamental de la economía solidaria. Su organización gremial es ANALFE con casi cuarenta años de existencia en pro de la consolidación de sus afiliados institucionales a quienes presta servicios directos de representación y brinda apoyos a través de filiales en las áreas de auditoría, afianzamiento y servicios financieros.

La ciudadanía no tiene una comprensión suficiente acerca de la actividad de los fondos, de su fuerza conglutinante y de su aporte a la calidad de vida de las capas medias en la sociedad. No sabe que son una fuente de capitalización interesante, favorecen a más de un millón ciento cincuenta mil personas y gozan de incentivos como el no ser contribuyentes del impuesto de renta.

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Algunos fondos han alcanzado volúmenes de operación significativos y patrimonios de consideración. Son instituciones renombradas entre otras las siguientes: Promédico, aglutinante de médicos en más de una decena de ciudades; el Fondo de Empleados de los trabajadores y pensionados de Ecopetrol; PRESENTE, el Fondo de Empleados del Grupo Éxito; FEPEP, el Fondo de Empleados del Grupo EPM; diversos fondos del magisterio nacional, aglomeraciones de los empleados de las cajas de subsidio familiar, universidades, bancos y empresas del sector financiero. Los fondos de empleados integrados al Banco COOPCENTRAL, a las cooperativas agroindustriales y sectoriales son un activo tangible de la economía solidaria y de la institucionalidad incluyente, un potencial que puede multiplicarse y ser vanguardia en transformaciones estructurales.

Las redes de segundo y tercer grado en la economía solidaria han de transformarse en plataformas densas y penetrantes en el tejido social y económico, puntales en la política pública de reindustrialización y en las acciones de fomento a la economía popular y a la ampliación de la base de propietarios. Para ello han de incorporar aplicaciones tecnológicas y asumirse como líderes en la economía digital. Imaginemos el potencial de las organizaciones solidarias al aplicar evaluaciones de beneficiarios con sistemas en línea, fluidos, conducentes a decisiones inmediatas en materia de acceso a factores de producción y créditos familiares; pensemos a los fondos de empleados liderando el montaje de MIPYMES lideradas por experimentados profesionales entrenados en su vida laboral, propiciemos un enorme programa de bilingüismo promovido por los fondos de empleados en acuerdo con las compañías de telefonía móvil, veámoslos como el gran canal de los audio libros y del entretenimiento cultural de las familias.

Por todo ello debemos celebrar la manifestación de interés por desarrollar una estrategia conjunta entre el Mincit y Analfe anunciada en el Congreso Nacional de Fondos de Empleados recientemente celebrado y saludar este discreto, pero eficaz modelo de integración público privada.

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*Juan Alfredo Pinto, escritor, economista, @juanalfredopin1

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