La Paz Total

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Si bien figura entre las prioridades de la Paz Total el cumplimiento del Acuerdo de Paz y no obstante el compromiso del Gobierno, el acuerdo presenta aún fallas graves en su cumplimiento.

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Bases de una política

Las bases de la política de Paz Total (PT) del Presidente Petro fueron fijadas por la Ley 2272 del 4 de noviembre de 2022, a menos de tres meses de iniciado el Gobierno. Se remitió a la Ley 418 de 1997 la que adicionó, modificó y prorrogó. A ese tratamiento ya había sido sometida esta Ley por seis leyes entre 1997 y 2018. Esos numerosos hitos legislativos en un período de tiempo breve, muestra el recorrido azaroso de la Paz en Colombia.

Es ancha la batería de los calificativos que la Ley 2272 aplica a la política de Paz que debe regular. Es una política de Estado, prioritaria y transversal. Fluye en el texto, la cascada de adjetivos: política participativa, amplia, incluyente, integral.   

La política de la Paz Total ha contado con amplio respaldo internacional. Están participando la ONU, la Misión de Paz de la Organización de Estados Americanos, los países garantes: Irlanda, Suiza, Noruega y Venezuela. Así mismo han manifestado su apoyo la Conferencia Episcopal y el Consejo Mundial de las Iglesias.

La Paz Total y el Acuerdo de Paz

La Paz Total se definió como una política de Estado. Es un principio coherente en su formulación, pero no siempre observado en su práctica. Si bien figura entre las prioridades de la Paz Total el cumplimiento del Acuerdo de Paz y no obstante el compromiso del Gobierno, el acuerdo presenta aún fallas graves en su cumplimiento. Es cierto que la actual administración tuvo que heredar las lesiones a la Paz que ocasionó el gobierno anterior, que actuó con respecto al Acuerdo de Paz de manera abiertamente hostil.

En documento de la ONU en relación con el acuerdo de paz señala “…. Es importante que los procesos en el marco de “la Paz Total” no interfieran con el cumplimiento de lo firmado con las antiguas FARC” (El Tiempo, 22 de marzo de 2024). El texto de Antonia Urrejola insiste en que la actual política de paz debe ser una política de Estado y señala que hasta ahora el Acuerdo de Paz “…. No se ha implementado como una política de Estado (…) No obstante que ella es una hoja de ruta para atender las causas estructurales del conflicto y asegurar la no repetición”. Esto sorprende que esté sucediendo bajo el actual gobierno y está demandado un correctivo.

Los destinatarios de la paz total

Los grupos a los que para efectos de la negociación fueron asumidos como políticos con arreglo a los términos de la Ley 2272 fueron: el ELN, el Estado Mayor Central (EMC), disidencia de las FARC, la Segunda Marquetalia, también disidencia de las Farc.  Con el EMC, grupo acaudillado por Iván Mordisco, se han firmado varios protocolos que han llevado a dicho grupo a aceptar compromisos de acción especialmente en los departamentos de Antioquia, Bolívar, Caquetá, Meta y Guaviare. Es una experiencia valiosa de la Paz Total el logro de aplicaciones de paz regional que no dan espera, dado el sufrimiento de la gente. Pero son numerosas y violentas las acciones que ha protagonizado el EMC en el tiempo de las negociaciones. Entre el 17 de marzo y el 4 de abril esta guerrilla cometió 272 acciones de las cuales 202 afectaron a civiles. La ONU en particular condenó el ataque a la minga indígena en el Cauca el 16 de marzo. En la opinión pública han sido frecuentes las voces que han criticado al Presidente por persistir en estas conversaciones. Es cierto que Petro suspendió en tres departamentos: Cauca, Valle y Nariño, el cese al fuego bilateral luego del asesinato de la lideresa indígena Carmelina Yule.

A comienzos de abril de 2024 el EMC creó una nueva estructura: Bloque Central Comandante Isaías Pardo. Otty Patiño comentó favorablemente este hecho expresando la esperanza de que esta instancia aporte una mayor capacidad de negociación. En efecto se han dado comportamientos divergentes entre las estructuras regionales y el comando central que mantiene la decisión negociadora. Esos distintos comportamientos implican un serio obstáculo en la búsqueda de la paz.

El otro grupo que fue clasificado como político fue la Segunda Marquetalia. Dado que el cabecilla Iván Márquez es considerado por la Justicia como desertor del Acuerdo de Paz, la negociación tendría que darse en la modalidad de acogimiento a la Justicia. Además, la Nueva Marquetalia antes que una organización unificada es una coalición de tres corrientes: Farc-Ep, bajo el mando de Iván Márquez; coordinadora Guerrillera del Pacífico, comandada por “Diego” y Comandos de la Frontera, subordinados a “Araña”. Tal fragmentación representa una gran dificultad en un escenario de negociaciones de Paz.

(Texto relacionado: La OMS: ¿De dónde viene, para dónde va?)

El ELN y la Paz Total

Por supuesto el programa de conversaciones con el ELN es el que tiene mayor significación y una más prolongada trayectoria bajo el gobierno de Petro. El primer diálogo tuvo lugar en Caracas, el segundo en México, el tercero en La Habana, el cuarto regresó a Venezuela, el quinto en México, el sexto en Cuba, el séptimo se realiza del 8 al 22 de abril en Venezuela. Los principales acuerdos pactados han sido en relación con el cese al fuego bilateral que ha estado vigente desde el 9 de junio de 2023 y que en el último ciclo se acordó prorrogar hasta el 3 de agosto de 2024. Es pertinente señalar que el cese al fuego no constituye un fin en sí mismo, es instrumento idóneo para hacer viables las negociaciones.

Para el ciclo actual está previsto alcanzar un acuerdo sobre la terminación de secuestros por parte del ELN. Este, anunció el 29 de febrero de 2024 que había liberado a todos los secuestrados en su poder. Es un hecho positivo que debe reconocérsele a la Paz Total.

Otro logro en esta materia es que finalmente se alcanzó con el ELN una realización positiva de su demanda inveterada del acompañamiento de la sociedad civil al proceso de las negociaciones de paz. El 5 de marzo de 2024 los miembros del Comité Nacional de Participación (CNP), como instancia de la Mesa de Diálogo entre el Gobierno y el ELN, concurrieron en Bogotá a la realización de la Quinta Plenaria. Setenta y cinco delegados de 33 sectores ratificaron su voluntad de avanzar en la Mesa de Conversación y aportar en la metodología para los procesos territoriales y la red nacional de participación. Se han realizado más de 50 encuentros en todo el territorio nacional. Satisfecho el punto de participación de la sociedad civil, que había sido su más porfiada insistencia, el ELN debería admitir que sus reticencias frente a un proceso de paz efectivo han perdido piso.

Naturalmente el ELN carece de un mando central que sea efectivamente reconocido por todos sus frentes. Incluso cualquier observador de las negociaciones actuales se sorprende de las declaraciones y gestos arrogantes del comandante del ELN, Eliécer Herlinto Chamorro, alias Antonio García, y las más moderadas de Pablo Beltrán, el vocero en la negociación con el Gobierno. El gobierno de Petro ha hecho un gran acopio de tolerancia en el interés de concluir las negociaciones en un acuerdo. Parcialmente las conversaciones han logrado disminuir el impacto de la guerra en algunas regiones y ello es ganancia para sectores de la población, pero el hecho de que las agrupaciones armadas operen mediante esquemas semifederales representa un obstáculo significativo. Aquella situación en la que avanzaron las negociaciones de la Mesa de La Habana entre el gobierno y la representación de una organización nacional, jerarquizada y con unidad real de mando, no se ha producido en las actuales negociaciones.

La Paz Total y el Clan del Golfo

Carecería de toda lógica el que el Gobierno hablara de Paz Total y convirtiera en destinatario de tal política solo a las organizaciones insurgentes. Es por ello que constituye un acierto incluir al Clan del Golfo en la política de paz. Se trata de la organización en armas más grande del país. Se estima que sus tropas alcanzan el número de 6000 unidades y que a su actividad corresponde la mitad de la droga que ha sido exportada de Colombia durante los últimos años. Sus actividades criminales cubren también la minería ilegal a la captura de recursos públicos mediante la manipulación de administraciones municipales.

Aunque se han dado diversas aproximaciones entre instancias de Gobierno y el Clan del Golfo no se ha establecido una Mesa y han continuado las operaciones ofensivas del Clan como fue la emboscada en la región de Segovia en el nordeste de Antioquia que dejó un saldo de 4 militares muertos. El Presidente Petro ha conminado al Clan a cesar esas ofensivas o de lo contrario abriría una acción destinada a la destrucción.

Desde 2023 el Clan del Golfo viene autodenominándose como ejército. En reciente video que difundió ampliamente presentó a un cuerpo de ese ejército, integrado por más de 20 hombres fuertemente armados, ostentosamente vestidos de camuflaje. Pero al tiempo en la misma pieza visual los voceros enfatizan que mantienen su voluntad de paz con el Gobierno y hablan de la disposición para un cese al fuego unilateral.  Es importante que la política de búsqueda de negociación con el Clan del Golfo no quede únicamente como antecedente perdido sino que se den pasos en dirección a encuentros formales. Es preciso buscar la creación de las adecuaciones jurídicas que creen condiciones más realistas dentro del Marco del acogimiento a la Justicia.

Reestructurar la agenda de la Paz Total

Queda ya un tiempo corto para que el gobierno pueda dotar a las negociaciones de un orden de urgencias que permita llegar a algunos resultados substanciales antes de que se entre en el tiempo de apremios electorales. Sería deseable que con realismo se pueda reestructurar la agenda de paz que fije algunas metas logrables.

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*Medófilo Medina, Ph.D en Historia, profesor emérito y honorario de la Universidad Nacional.

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