Vestigios de un amor sublime

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“Te quiero no por quién eres, sino por quién soy cuando estoy contigo.” Gabo.

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Escudriñando en mis recuerdos vislumbro aquellos días de infortunio que viví, pero como no hay oscuridad que permanezca por siempre, aquel tiempo de dolor y resignación llego a su fin.

Muchos dicen que el amor es una de las casualidades más bellas de la existencia, el simple hecho de coincidir o quizá conectar de manera casi que inexplicable con alguien se torna mágico. Pero para ser sincera va mucho más allá, aprendí que el amor es de verdaderos valientes, amar es confiar, compartir, amar duele, pero en algo si coincido con los demás, el amor es el sentimiento más puro y hermoso que existe y desde que te conocí entendí su verdadero significado.

Me he acostumbrado a la soledad de los días, a tomarme un café justo cuando cae el atardecer, a salir en medio de la lluvia, a amar mi tormento. Pero apareciste en una noche fría de abril, y aunque fue inesperado que una respuesta simple nos desencadenara situaciones compartidas, algunas penas similares y alguno que otro gusto en común, me tenía fascinada el hecho de conocerte, inmediatamente empezamos como dos amigos que interactúan desde hace mucho a contarnos nuestras experiencias, lo que fue y será de nuestra vida, nuestros sueños, anhelos, ocupaciones, hobbies y fue realmente enriquecedor. Escuchar sus pasiones y ver en sus ojitos el brillo que irradiaba cada que hablaba sobre sus sueños, me llenaba de una sublime ilusión, tal vez hace mucho no lograba estar tan fascinada por alguien, me encantaba escucharlo.

Cuando lo vi por primera vez noté que era mucho más alto, tenía una voz preciosa, y unos brazos tan cálidos que se sentían como refugio, amaba cada vez más el hecho de compartir tiempo junto a él, y aunque hace mucho tiempo estaba resignada a la idea fantasiosa del amor, mi perspectiva cambió y el vestigio del pasado desapareció, siempre agarraba mi mano con mucha fuerza y amaba sus abrazos repentinos, pero la despedida era inevitable. Asumo la responsabilidad de haber desaparecido, de haberlo dejado en un quizás, pero su ser estaba tan confundido y dolido que sentí la necesidad de dejarlo sanar, de vez en cuando miraba sus fotografías de hecho me encantaba hacerlo, no volví a hablarle, hasta un doloroso día de noviembre, se me vino al pensamiento su recuerdo, sus canciones, sus palabras de ánimo, sus mensajes, su imagen, y como centella intente contactarlo, aunque siendo sincera me sentí descarada después de haber desaparecido sin haberle dado una razón, pero era tanta mi necesidad de saber de él, que no me importo. Afortunadamente recibí una respuesta no tan alentadora debido a su frialdad, pero logre saber que su familia estaba bien, sus proyectos se estaban realizando de la mejor manera y todo iba viento en popa, confieso que me alegro el hecho de que estuviese bien, de escucharlo tan entusiasmado y ahí termino la conversación.

Así han transcurrido mis días. Pensar o más bien pensarte, se ha vuelto mi hobby favorito, y es que imaginarme una vida a tu lado se ha vuelto mi pasión, creer que estarás por siempre es uno de los deseos más platónicos casi que inalcanzables de mi corazón, pero así es la vida y es mejor imaginarla contigo.

(Texto relacionado: El puentecito de colores)

La tarde se me hace larga imaginándote frente a mí, siempre que te pienso recurro al mismo jardín donde me postro en el tronco de un viejo árbol, que, aunque parezca mentira es más cómodo que mi sofá, ¡Que dura es la vida sin ti! La brisa transcurre despacio, acariciando mi mejilla, pero me gusta pensar que son tus manos tocando mi rostro, y cuando las hojas caen siento que te aproximas, pero miento, llegó la primavera y la soledad me inunda el corazón, otra estación sin ti. Y es que si estuvieras, no me importaría tener tormentas y relámpagos en la ventana, olvidaría los días soleados y los cambiaría por un té con galletas, olvidaría el cómodo tronco de aquel viejo árbol que me acompaño durante los días de antaño y lo cambiaría por tu pecho, que tal vez se sienta cálido, la brisa la cambiaría por tus brazos para poderte sentir tan cerca,  créeme seria el refugio perfecto para este corazón que se mantiene vivo en tu recuerdo, y cuando las hojas caigan saldría a recogerlas y si me ayudaras recordaría que no habrá otra estación en la que no estés, Mi corazón se sentiría menos roto, las lágrimas ya no me sorprenderían a mitad de la noche y si lo hicieran estarías ahí para abrazarme como el viento y no soltarme, quizá me besarías y escucharte seria la calma de mi alma; -Pero que niña tonta- Sí es estúpido pero al carajo que bien se siente imaginarte.

Llegaba diciembre y con él la época más linda de todo el año, lo que no sabía era que con su inesperada llegada cambiaria mi manera de ver los días, ya no se me haría eterna la espera de un beso y no me molestaría la idea de abrazar cada cinco minutos a la misma persona, después meses alejada volví a encontrarte y no de la manera en la que tal vez esperaba, empecé a amar tu forma de sonreír, tu espontaneidad y tu sinceridad, me llenabas el alma con una mirada, lograste hacerme sudar las manos de los nervios, descifraste mi lenguaje del amor. Encajaste en mi vida como nadie más pudo hacerlo convirtiéndote en la única pieza fundamental del rompecabezas de mi existencia, llevándome a no necesitar ninguna otra para poder completarlo, eso eres tú para mí la parte que desconocía que necesitaba para encontrarle sentido al agobio que traía atorado en el alma, la tranquilidad de mis días y la intangible seguridad que me brinda tu presencia. Así que cuando me preguntes, ¿qué me hizo enamorarme por completo de ti?, lee esto y si es necesario varias veces, porque solo así lograras darte cuenta de que mi alma te esperaba con la plena confianza, de que te amaría incansablemente; mis oraciones nunca habían estado tan completas desde que te incluí en ellas y aunque no estoy tan segura de que tan largo sea el tramo que recorreré junto a ti, espero poder seguir aprendiendo a amarte cada día más y probablemente con mucha más intensidad.

Desde entonces sigo compartiendo contigo experiencias y aprendizajes, entendí que nada que valga la pena resulta fácil, contrario a eso la entrega constante, los pequeños detalles, los actos de servicio, la confianza y lealtad juegan un papel importante en el partido del amor y logré encontrar todas juntas en un solo juego. Tomar decisiones es un completo arte y admiro a quienes toman las mejores porque esa determinación demuestra que, aunque las cosas no siempre salgan bien dar el primer paso es lo más importante, esto te abre un sinfín de posibilidades, te aporta y te enseña que, aunque no todo sale como esperas, siempre habrá algo mejor esperando por ti. Y si de algo puedo estar completamente segura es que ya no dedicaré mi tiempo a imaginarte, porque ahora estas llenando mis días y no pasaré ninguna otra estación sin tu presencia.

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*Katherine Rivera. Amante de la lectura y psicóloga en formación.

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