El Estallido Social de 2021: su potencial democratizador

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Es realista esperar que en las elecciones del 29 de mayo aumente la participación electoral por cuenta de votantes nuevos que tomaron parte en el E.S.

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¡Sin máscaras!

En víspera del Estallido Social (E.S) del 28A de 2021, la magistrada del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, Nelly Villamizar, ordenó al Comité Nacional de Paro aplazar el Paro Nacional convocado. Claudia López, generosa, ofreció a los sindicalistas algunas plataformas para que el Comité Nacional dirigiera un paro virtual. Lo admirable de la alcaldesa de Bogotá, es la frescura con la que suele hacer con voz estridente el ridículo.

Se remitían las dos funcionarias a la salud del pueblo colombiano amenazada por el Covid-19.  Si el uso de los tapabocas tuviera la eficacia que se les atribuyó de manera oficial, la letalidad en Colombia habría alcanzado durante el prolongado Estallido las dimensiones de una catástrofe demográfica. En efecto la gente corría, se amontonaba, auxiliaba a los heridos, recogía a los muertos, se dispersaba, solo para otra vez reunirse, compactarse y volver al desigual enfrentamiento con El ESMAD, la Policía, el Ejército. La distancia social podía garantizarse quizá en términos de centímetros entre las personas. La alta letalidad del Estallido Social corrió por cuenta de la represión del Estado que incluso no rehusó la contribución de los paramilitares. A este respecto recuérdese a los paras vestidos de Blanco en Ciudad Jardín de Cali que dispararon contra la minga indígena y contra estudiantes de la Universidad del Valle, ante la mirada impasible de los policías.

Colosal participación política

El E. S. encarnó un proceso de colosal participación política. Fue esa su característica constitutiva. Ofreció diversas particularidades como su intensidad y duración, con diversas etapas: primera de incremento e intensificación 28A – 27M, segunda de descenso 28M – 27Jn., tercera etapa: reducción, de julio en adelante. Ha sido la protesta social y política más prolongada de la historia contemporánea de Colombia. Propiamente no se levantó. Los campamentos sostenidos por Jóvenes y muchachas persistieron. Durante semanas, se han producido jornadas, concentraciones, eventos artísticos puntales.

Extensión y diversidad

La extensión geográfica de la protesta fue manifiesta. El mismo 28A, se registraron movilizaciones en 600 municipios del País y luego esos actos alcanzaron al 75% de las ciudades y municipios. La extensión geográfica se acompañó de la diversificación de los escenarios de la protesta. Ya el primer día mientras avanzaba la marcha gigantesca organizada por el Comité Nacional del Paro en Bogotá del Parque Nacional a la Plaza de Bolívar, en otros escenarios de la ciudad tenían lugar concentraciones o se realizaban marchas de protesta que junto con la consigna general compartida contra la Reforma Tributaria del gobierno enarbolaban otras exigencias.  

La represión sangrienta tuvo el sello del régimen político uribista de Duque: el tratamiento de guerra a la protesta social enfocada como la amenaza terrorista. El uribismo, El Centro Democrático no han encontrado un programa político distinto al puesto en ejecución desde el inicio del siglo XXI: la prolongación invariable de las coordenadas de la guerra. Durante el E.S. se trasladó a las ciudades modalidades de la guerra contrainsurgente.

En contraste, desde la iniciación del segundo decenio del presente siglo tomó forma un auge de las luchas sociales: el gran movimiento estudiantil de 2011, el Paro Nacional Agrario de 2013, las mingas indígenas, los paros cívicos de Buenaventura. Esas luchas llevarían sus ingredientes al torrente del 2021. También el proceso de Paz que se desarrolló por la misma época. El movimiento por el Acuerdo de Paz contribuyó favorablemente a la decisión de la gente por la movilización sin el temor a que la protesta pudiera presentarse como el producto de la acción o de la “infiltración” de las FARC.

Soberanía de la Sociedad Civil

En este sentido es ilustrativo el siguiente fragmento de una entrevista realizada a miembros de la Primera Línea en Cartago. Uno de ellos manifestó: “Cuando quemaron el lugar donde llevaban todas las motos que quitaban y también los carros; allí estaban el ESMAD, el Ejército y la Policía y dejaron que unos jóvenes quemaran todo eso. Cuando fuimos a hablar con el alcalde estaba el comandante del batallón. Para estigmatizar la protesta social el alcalde dijo que estábamos infiltrados por la guerrilla, que estaba el ELN. Yo le dije, si usted sabe quiénes son los infiltrados, díganos, porque nosotros no tenemos vinculación con ningún actor armado, esto es una movilización de la sociedad civil, estamos ejerciendo nuestro derecho a la libertad de expresión. Entonces háganos el favor y nos dice, nosotros no aceptamos vinculación armada ni con guerrilleros, ni con paracos, ni con el Ejército, ni con la Policía. Somos sociedad civil en resistencia. El propio comandante del batallón le dijo entonces al alcalde: “Háganos el favor y nos dice por qué no nos había dicho que aquí había milicias? ¿Para qué estamos el Ejército aquí en Cartago? Entonces el alcalde quedó como un culo por tratar de estigmatizar la protesta social” (Entrevista múltiple en Cartago, 25 de agosto de 2021).

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La muchedumbre Política

Para la comprensión más adecuada de la personalidad política del E.S. y para la explicación de lo que he denominado su potencial democratizador es apropiado acudir al fenómeno de La muchedumbre política en Colombia que desde el Motín Bogotano de 1893 hasta el 28A del 2021 se ha expresado en diversos momentos a lo largo de 128 años. Han sido protestas inesperadas de grandes masas causadas por múltiples factores pero que agitan un motivo desencadenante. Son acontecimientos que irrumpen bajo hegemonía de los de abajo antes que por liderazgos preexistentes. Pensadores modernos (Marx, G. Rude, E. Hobsbawm) también posmodernos (M. Hardt, A. Negri) los han estudiado para Europa especialmente.

Es bajo tales inspiraciones metodológicas que los he analizado para la historia contemporánea de Colombia. Son varios los capítulos de esas muchedumbres políticas colombianas que implicaron un impulso progresista. Sin entrar en descripciones, por razones de espacio, mencionaré algunos: 13 de marzo de 1909 cuando la protesta produjo la caída del gobierno del general Rafael Reyes y condujo a la Reforma Constitucional de 1910, La gran movilización de 4 al 9 de junio de 1929 determinó la caída de la Hegemonía  conservadora, la multitud del Primero de mayo de 1936 que le creó un espacio de maniobra política a López Pumarejo para las reformas, el paro cívico de mayo de 1957, particularmente fuerte en Cali, determinó la caída de la dictadura de Rojas Pinilla.

Ciertamente otras muchedumbres políticas como el levantamiento popular del 9 de abril de 1948 con ocasión del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, tuvieron consecuencias negativas. La represión sangrienta de aquella muchedumbre política derribó los diques que aún quedaban para precipitar definitivamente la Violencia que se había iniciado en 1946.

Potencial democratizador de 2021

En el E.S.  de 2021 es evidente su potencial democratizador en virtud de varios factores. En la movilización tomaron parte sectores que antes no habían participado en la política. El reclamo en particular de los jóvenes para ser escuchados, sus propuestas de organización de los puntos de resistencia, la Unión de Resistencias de Cali, los ensayos de organización política de jóvenes de la Primera Línea en Cali, en Bogotá. La no concurrencia en el E.S. de sectores abstencionistas, como sí había ocurrido en el Paro Cívico Nacional de 1977. Es realista esperar que en las elecciones del 29 de mayo aumente la participación electoral por cuenta de votantes nuevos que tomaron parte en el E.S.

Polarización o indiferencia

En un hecho político que se hubiera esperado que fuera tomado como crucial por la opinión pública: el plebiscito sobre el Acuerdo de Paz del 2 de octubre de 2016. Ese evento alcanzó una abstención del 62.59%.  Traigo ese hecho a cuento en la medida en que muestra  que no es la polarización el problema político importante sino la indiferencia de grandes sectores de la población. El E.S. sacude tal indiferencia.

¿Por qué espero que la Protesta Social de 2021 tenga un impacto democratizador sobre el sistema político, aparte de las consideraciones ya presentadas sobre las Muchedumbres Políticas? Específicamente el proceso del 28A fue en sí mismo para mucha gente una experiencia formidable de participación y de toma de conciencia política. En las entrevistas que adelanté con voceros y voceras de Primeras Líneas de Cali, Bogotá Pereira, Cartago, ellos expresaron su disposición a votar, también la reflejaron las encuestas. ¿En qué dirección lo harán? No es difícil suponerlo si se tiene en cuenta que las consignas y gritos de los manifestantes y en las redes sociales fueron del tenor: Uribe paraco el pueblo está verraco, condenas al EMAD, a la Policía, Al Ejército, al presidente vicario a los paramilitares.

Esa potencial democratizador operará también a largo plazo.  En efecto el E.S., las muchedumbres políticas si bien se nutren de causa inmediatas obedecen al descontento que se incuba en la falla geológica que está alojada históricamente en las bases de un sistema político: violento, autoritario que no ha generado mecanismos para tramitar las demandas de la ciudadanía. En Colombia se ha generado el comportamiento de la olla de presión que al acumular substancias sociales y culturales explosivas lanzan la tapa y liberan tensiones.

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*Medófilo Medina, Ph.D en Historia, profesor emérito y honorario de la Universidad Nacional.

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