Glosas y aporías, picos e impuestos, candidatos y pobreza

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Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”. Cervantes (1547-1616). El Quijote.

Hay muchas contradicciones insolubles en los planteamientos de los candidatos, pero ellas no pueden ser confundidas con las propuestas disruptivas.

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Impuestos, picos y placas

He sido siempre un defensor de lo público por encima del interés privado. Pero igualmente el interés ciudadano debe ser cuidado y respeto cuando el Leviatán del Estado atropella o es injusto en cierto sentido. ¿A qué me refiero? A la medida reciente del Pico y Placa de todo el día en Bogotá.

La restricción vehicular se da o así se aduce por los numerosos frentes de obra que hay en las vías de la Capital y aumentan la congestión vehicular en el tráfico vial. Indudablemente, la restricción tiene un efecto reductor. Pero es también importante analizar otros efectos.

El impuesto sobre vehículos automotores, que es territorial, debería generarse por el uso de las vías de un municipio. Sin embargo, la ley 488 de 1998, define en el artículo 140, lo siguiente. “Hecho generador. Constituye hecho generador del impuesto la propiedad o posesión de los vehículos gravados”. Concepto equivocado: debería ser para los automotores lo que se define como rodamiento, es decir, un impuesto por usar las vías públicas. Así como se restringe la circulación en el caso del pico y placa de todo el día hábil, se debería reducir proporcionalmente el impuesto. La restricción implica una reducción del uso del vehículo en alrededor de un 30% y en esa misma proporción debería reducirse el impuesto. Es lo que técnicamente correspondería. Un vehículo automotor, si no se puede usar, termina siendo un bien inútil que paga impuestos.

De esta manera, las restricciones vehiculares tendrían una consecuencia que las autoridades municipales o de distritos municipales sabrían estimar y los propietarios de automotores serían resarcidos de alguna manera.

Impuestos y candidatos

Un distinguido excandidato presidencial escribía recientemente en una columna de un medio impreso de comunicación, que los candidatos o precandidatos de la actual campaña electoral solo estaban “aterrizando en el gasto público” y poco en cómo obtener recaudo. Además, dentro de este razonamiento adversarial, hacía una de sus más insólitas afirmaciones: proclamar que Colombia tiene las más altas tasas de tributación del mundo (sic) que oscila entre el 50% y el 80%. No sé de dónde saca esa cifra, ni quien se la sopló, si confundió Dinamarca con Cundinamarca. Estaríamos en la verdadera sociedad de bienestar para envidia de los países escandinavos, si ello fuera así. La tasa efectiva impositiva de capital en Colombia, según el Banco de la República, llega al 15% y sobre las utilidades a un 21.1%. Las exenciones reducen a eso la tributación, a una de las más bajas de los países de la OCDE. El porcentaje de tributación en Colombia respecto del PIB en 2019 fue de 19.7% muy por debajo del promedio de los países de la OCDE (33.8%).

Me llama igualmente la atención la crítica que hace el mismo columnista a las propuestas de candidatos, sin pretender indicar que todas resisten un análisis más serio, así sean sobre gasto público. El parlamento surgió precisamente para exigirle al monarca (Juan sin Tierra, Inglaterra del siglo XII-XIII) que explicara cómo se iba a hacer el gasto público y además controlarlo. Sobre eso es que trabaja la cosa pública. Se trazan políticas para determinar en qué gasta el Estado y la orientación de ese gasto se basa en la discusión entre distintas orientaciones ideológicas, pero aun más en e realidades que imponen prioridades – educación, salud, vivienda, infraestructura, seguridad, defensa, empleo e ingresos -.

(Texto relacionado: Poniendo tema)

No es populismo como se quiere reducir ahora la discusión entre distintas visiones del gasto público. Ésa es en buena parte la esencia del debate, especialmente cuando la situación pandémica creó también nuevas situaciones de vulnerabilidades económicas con graves riesgos sociales en amplios sectores poblacionales.

Aporía y aporofobia

La aporía es una figura filosófica o más propiamente de la lógica que significa una contradicción insoluble en un razonamiento o una solución a un problema lógico que no soluciona o que es ilógica. Usualmente resulta de partir de supuestos falsos. Se ha ampliado el concepto para mencionar a aquellas propuestas que parecen atractivas, pero son imposibles de realizar. Para decir algo exagerado, un ejemplo sería prometer un puente en donde no hay río. Ahí sí, toca hacer una especie de examen para las aporías electorales. Creo que hay muchas, pero no confundir con propuestas disruptivas. No hay que entender que lo lógico sea hacer más de lo mismo, cuando eso mismo ha llevado al fracaso reiterado.

Aporofobia es un concepto propuesto por la filósofa española Adela Cortina para designar aquel rechazo, aversión, temor y desprecio que se dirige a quienes se encuentran en esa condición de pobreza. Hay quienes estiman, y aquí viene un parteaguas ideológico, que la pobreza es culpa de los mismos pobres (¡trabajen vagos!).

Quienes han estudiado el tema a fondo y desprejuiciadamente, distinguen entre pobreza extrema o miseria; son aquellos a quienes sus ingresos ni siquiera le permiten conseguir su sustento alimenticio, o sea, padecen de hambre. Están en pobreza no-extrema aquellos con carencias en asuntos como vivienda, educación, empleo, salud, recreación. La pandemia ha sido un factor causante de incremento de una y otra pobreza lo que incuestionablemente es un tema duro de agenda nacional y un reto para los que pretenden asumir la dirección del Estado.

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*Víctor Reyes Morris, sociólogo, doctor en sociología jurídica, exconcejal de Bogotá, exrepresentante a la Cámara, profesor pensionado Universidad Nacional de Colombia.

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2 COMENTARIOS

  1. De interés los datos sobre la real tasa impositiva de los colombianos. Sería útil un cuadro pleno sobre la tasa impositiva global especificando el tipo de impuesto y desagregado por sectores sociales. Eso daría una información de la mayor importancia para el lector. La aporofobia tiene múltiples expresiones, al vez la más importante creer que los pobres son tontos, de ahí el mantenimiento de niveles educativos bajos. A más educación, como tendencia menos posibilidades de engaño al elector.

  2. De acuerdo con el impuesto al rodamiento del automotor.
    Respecto a los impuestos , creo que deben ser más altos para los que tienen más recursos y para las empresas.
    La aporofobia ha sido la práctica de éste presidente , los seguidores del Centro Democrático y consecuentemente de éste gobierno.

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